miércoles 25 de enero de 2012

Todo lo que siempre quiso saber sobre el deporte y no se atrevió a preguntar


DEPORTE
1. m. Actividad física, ejercida como juego o competición, cuya práctica supone entrenamiento y sujeción a normas.
2. m. Recreación, pasatiempo, placer, diversión o ejercicio físico, por lo común al aire libre.
por~
1. loc. adv. Por gusto, desinteresadamente.


Y tan panchos, sí señor. Un tío que seguramente no ha hecho deporte en su vida, ha sido elegido para explicarnos a todos lo que es, pero no pasa nada porque, por suerte para ustedes, aquí estoy yo. Aunque muchos piensen que yo tampoco he practicado deporte en mi vida están muy equivocados, y CUIDAO porque deporte sí, pero chándal nunca.

La cuestión es que cualquiera que lea estas definiciones puede pensar que hacer deporte es poco más que ir de fiesta con los amigos, y si así fuera, todos estaríamos estupendos, ¿no?, pero según mi punto de vista falta una palabra esencial en estos escritos de RAE: sufrimiento. Sufrimiento porque nadie nos habla de las agujetas, del cansancio, del hecho de estar sentados en el sofá en pleno invierno con el brasero y tener que levantarse, de lo poco sexy que es uno cuando está rojo y sudando, de tener que ducharse y lavarse el pelo todos los días... cosas que están ahí, cosas que están muy presentes en el deporte, cosas que nadie nos dice.

Os propongo que volvamos a leer las definiciones donde hablan de "juego", "diversión", "placer", "ejercicio físico"... yo no sé a ustedes, pero a mí se me vienen a la cabeza otro tipo de actividades, y para el listillo de turno... no, eso no es oficialmente un deporte, porque ni está sujeto a normas ni es muy común al aire libre.
En fin, no practiquéis deporte y si vais al gimnasio que sea solo para mirar. Y mientras reflexionáis con mis profundas palabras, yo me seguiré cuidando haciendo lo que más me gusta: comer por deporte.


miércoles 21 de septiembre de 2011

¿Hay alguien ahí?

¿Cuándo fue la última vez que se quedó solo en casa? La mía este fin de semana, y a pesar de que mi pregunta pueda recordar a la famosa comedia de Chris Columbus, a mí no me hizo ni puta gracia. Se supone que con los años vamos madurando (he dicho "se supone") y aquellas cosas que antes nos parecían un gran problema, se vuelven insignificantes, pero cuando se trata de quedarse solo en casa, nada es insignificante.

Cuando nos quedamos solos en casa, por algún motivo se activa un chip que tenemos introducido en nuestro cerebro, llamado imaginación. La imaginación es eso que siempre llega tarde y le echa la culpa a la inspiración. Pero si buscamos "imaginación" en mi libro de mesilla, encontramos una inofensiva definición:

1. f. Facultad del alma que representa las imágenes de las cosas reales o ideales.
2. f. Facilidad para formar nuevas ideas, nuevos proyectos, etc.

Muy bonito todo. Según esto la imaginación nos ayuda a tener un mundo mucho mejor, pero el problema está en que el señor RAE no nos habla de:

1. f. Facultad de percibir todos y cada uno de los sonidos que se producen en todos y cada uno de los rincones de su casa.
2. f. Facilidad para percibir todo tipo de siluetas en la oscuridad.
3. f. Facultad de recordar todas y cada una de las películas de miedo que ha visto a lo largo de TODA su vida. (Porque eso sí, cuando queremos contar un chiste no nos acordamos de ninguno, pero cuando se trata de estar solo en casa, recordamos hasta la más triste película de miedo, que entonces sí dará miedo).


Estos días son los culpables de tener la tele encendida viendo la teletienda, de amanecer con ojeras, de pagar de más en la factura de la luz, pero sobre todo de echarte siestas cada 10 min. con un cuchillo jamonero bajo el brazo. Y es que el problema está en que no conocemos realmente la definición de "imaginación" hasta que es tarde y comenzamos a tener miedo:

1. m. Perturbación angustiosa del ánimo por un RIESGO o DAÑO real o IMAGINARIO.


lunes 7 de febrero de 2011

¿La culpa? De la gravedad


Hace tanto que no piso estos territorios deshabitados... que hasta ha desaparecido de mi menú de Google Chrome. Y es que últimamente no me visita la inspiración, si es que alguna vez lo ha hecho, y tengo un tiempo libre TAN reducido... sobretodo ahora que estamos en época de exámenes, y sobretodo estudiando una carrera como la mía. Pero aun así, aquí estoy, no porque no tenga ganas de estudiar, no, no, que va! Estoy aquí porque tengo algo muy importante que contaros: Este blog tiene los días contados.

El próximo 12 de febrero emprenderé un largo viaje en avión de unas 8 ó 9 horas. Seamos sinceros, no creo que vuelva. Seguramente estaréis pensado "Oh! Qué exagerada. Si el avión es el medio de transporte más seguro del mundo. Incluso más que el coche". Claaaaaaaro, por eso en tu asiento encuentras indicaciones de como actuar en caso de "aterrizaje forzoso", o en el caso de que el avión se estrelle en mitad del mar. Cosa que no he visto en el coche, ni en el tren, ni en el autobús y qué decir de las motos.

Y ahora pensaréis... "Si ya sabías que el vuelo iba a acabar en catástrofe... ¿Por qué vas?" Muy buena pregunta. Pero es que hace cuatro meses, con la emoción del momento, una no es consciente. No es consciente de que se puede ir la luz en la torre de control y ZASCA, te puedes chocar con otro avión. Que durante el vuelo se produzca el fin del mundo, inundando todos los continentes dejándonos sin tierra para aterrizar, porque recordemos que son nueve horas, y cualquier cosa puede pasar. O peor aun, que a uno de los terroristas más peligrosos del mundo lo trasladen en el avión, y en un momento de debilidad se haga con el. Aunque siendo realistas, en ese caso seguramente habría un ex-especialista de la lucha antiterrorista.




Nada más y nada menos que ocho horas en un avión. ¿Qué se hace durante ocho horas en un avión? Si mi lista del mp3 no dura ni dos horas. Si mi portátil no cumple las medidas de equipaje de mano. Si ahí arriba no llega el wifi, ni si quiera podría twittear el desastre... En fin, yo no se que pasará, pero me despido por si hay catástrofe, no digáis que me fui sin avisar.